martes, 1 de abril de 2025

PRESENTACIÓN DE IMPRESIONES DE MILA VILLANUEVA




En la dedicatoria de su libro, Mila  me ha escrito: “La belleza es lo que nos salva de la desdicha” y efectivamente leer “Impresiones” no solo me salvó de cualquier sinsabor sino que me enseñó otra manera de mirar, de percibir y de expresar.

Entrar en este libro es puro deleite para los sentidos y para el espíritu, el primer poema ya predispone a la paz interior “El mundo es un lugar seguro/ esta tarde de domingo/” y entras en el paisaje de Seurat con la placidez de sus personajes “Todo en orden” nos susurra al oído para llevarnos de la mano de Monet al “Amanecer así con la impresión/  de la luz en la retina/ de la humedad de los huesos/ de la belleza calando hasta la médula”. Hasta en la muerte existe la belleza “Camille/ en su lecho de muerte/ parece flotar sobre un lago/ como un nenúfar que se cerrara/en el jardín de Giverny”.

Me pegunto por qué   entre todos los Cristos representados en el arte ha escogido la autora  el Cristo amarillo de Gauguin y ella me responde - porque no está ensangrentado- Y es que Mila Villanueva sabe muy bien “Como brillan los espíritus de los muertos” sólo hay que saber verlos. 

Siguiendo las Impresiones llegamos a los zapatos de Van Gogh “Como dos perros fieles/ están esperando algún regreso/algún sentido/ el modo/ de salir de la incógnita”. Llegamos de su mano a la terraza de un café “de la calle/ que  se abre adoquinada de rosas y violetas”.

En este museo portátil los artistas se relajan y reflexionan tranquilos “Porque el instante es fugaz/ hay que apresarlo así/ en pura acrobacia” le dice Degas a Romero de Torres y este responde “Si lo sabrás tú, que has visto tantas veces/ la misma jugada” se une a la tertulia Renoir desde su terraza “ Pero qué difícil captar la esencia/ el misterio de esos ojos/ de esa mirada que vuela” y desde la ventana dos mujeres de Murillo  disimulan su alegría “¡qué habrá más inocente que la risa!”. Desde Burdeos llega la lechera “ como todos los días te diriges/ a llevarle su cántaro de leche/ al famoso pintor, sordo y ya anciano”

Hay miradas que traspasan el lienzo y el tiempo, la joven de la perla de Veermer “Entornas la mirada, incluso cierras los ojos/tímidamente/- no pretendes desobedecerle” sus ojos se cruzan con los de la española de Blanchard, es rubor ante el enigma “ Y tú María/ la bruja, la enigmática, la innovadora/ la contrahecha/ ya no sentirás más el peso de su sombra”

Mila sorprende, no elige de Sorolla ninguna imagen mediterránea donde la luz se enreda en cada trazo con mujeres de blanco impoluto, nos presenta a Joaquina la gitana vestida de luto” ya quisiera para sí la Gioconda/ el misterio de su sonrisa” y otra gitana dormida  inspiró a Rousseau la sencilla placidez al raso “Tus talismanes, la mandolina y el cántaro,/ que vigilas, aún en sueños/ reposan contigo”, el artista sabe que en La jungla Ecuatorial “La Pachamama llora silenciosa”. Porque la tierra sufre por todos nosotros.

Mila Villanueva y Munch nos invitan a pasear, aquí el grito es interno “ una procesión silente/ sin cirios ni faroles/ sin plegarias/ bajo el cielo plomizo” para después  invitarnos a un suculento  menú en Mesa con mantel de Clara Peeters “ Con mimo y con celo/ hasta el último detalle/ cada línea, cada trazo” y la  astucia dentro del cuadro para sobrevivir al olvido.

Es hora de recogimiento tras el banquete Redon nos presenta a Buda, la cita ya predispone a la meditación “Destierras cada pensamiento/ cada duda/todo temor/ toda incertidumbre”  Más vale meditar que encender las ascuas del miedo, Doré lo refleja en Lot huye mientras Sodoma y Gomorra arden “ Edith se quedó para siempre/ en tierra de nadie/ detenida”. Quizás le faltó un beso que la rescatara del pánico del olvido, un Beso de Klimt “En ese momento/ íntimo/nada existe/ salvo ellos dos”.

La última parte del libro está dedicada a pintores que pertenecen a Concilyarte.  Conversan ente bambalinas “En esta feria de las vanidades/…/rompe el silencio de continuo/ un eco extraño/…/una danza sin peso/…/como en el sueño de Jacob/…/ en el cielo azul de Cuba se alza el trino de un pájaro que llora/…/ la guerra queda lejos/…/ Dejadme ir/ dorada la mañana/ abierto el día”.

Gracias Mila por compartir tus impresiones.