viernes, 7 de enero de 2022

Me Jubilo ¿Y ahora qué? de Mª Ángeles Chavarría

 



La lectura de este libro de Mª Ángeles Chavarría me ha reconfortado y dado seguridad. Quizá porque yo  no era consciente de que todavía  me quedaban en la mano buenas cartas para jugar y ganar la partida… bueno o de ganar antes de partir.

De manera amena y bien organizada la autora nos muestra todas las posibilidades que tenemos a nuestro alcance para disfrutar de una vejez activa. No  me asusta la palabra vejez,   sí y mucho, la palabra dependencia.

Después de la Jubilación, según la psicóloga y escritora Irene Estrada, tenemos la oportunidad de vivir “El tiempo regalado” y Chavarría nos proporciona un amplio programa donde desarrollar todas nuestras habilidades.

Cierto que la edad nos somete a cambios físicos y emocionales, pero también nos aporta el tesoro de lo vivido, los  triunfos y fracasos, la experiencia sociocultural, los retos superados, las pérdidas irreparables. Y también aquellos deseos incumplidos que por fin después de la jubilación podemos realizar.

En “Me jubilo ¿Y ahora qué?“  la autora con una prosa sencilla y dinámica, desarrolla  una serie de pautas para progresar  física y mentalmente, además de derribar falsos mitos sobre la vejez. Pues sí, después de leer este libro puedo gritar a los cuatro vientos: “Soy longeva y qué”.


martes, 21 de diciembre de 2021

LAS RAZONES DEL HOMBRE DELGADO de Rafael Soler

 


Me sucede a veces, muy pocas, que leo poesía con la respiración contenida para no invadir el delirio que al final conduce a la lucidez. Hoy me ha vuelto a pasar leyendo “Las razones del hombre delgado” de mi querido poeta Rafael Soler. Siempre  leo su obra con devoción de neófita, pero en su último libro he descubierto puertas abiertas a la memoria psíquica y física, con la claridad de lo sublime y de lo cotidiano. Un verdadero alarde que se mantiene durante todo el poemario.

Y sin saber cómo me viene a la mente esta frase leída mil veces en la niñez: “Antes de entrar dejen salir” y juego con ese concepto y lo invierto “antes de salir dejen entrar” y vuelvo a retorcer las palabras leyendo al hombre delgado: “antes de morir dejen vivir” y un escalón más: “antes de hablar dejen morir”.

Viajar de lo personal a lo universal es el secreto de la buena poesía, esa que hace tuya cada palabra, por sencilla, por auténtica, porque “y éramos tú y éramos yo/ viviendo con lo puesto”. Sí, casi siempre las cosas transcendentales nos pillan en ropa de diario.

Aquí, en cada verso he adivinado  la sonrisa del perdedor “usted merece lo mejor del perdedor”. Consuelo de tontos, sí, sí, pero realidad absoluta. Vivir es una pérdida consentida porque es un clásico de oro que al final todo es sueño, por eso “finja dormir/ finja que finge dormir/finja que durmiendo finge dormir”.

En realidad  vivir es ir a ciegas hasta que la memoria nos permite volver al origen, uno no sabe dónde va hasta que ha ido, por eso dichoso el hombre delgado que vuelve cargado de razones para regresar: “bastaría un hilo/ un hilo de luz para volver/ y volvería”.

Con el libro me llegó una nota de Rafael que resumo “En tus manos este  libro que cumple 40 años a la caza de un verso memorable” ¿Sólo un verso? date por satisfecho, amigo, este libro es todo memorable, me cuesta desmembrar cada poema sin hemorragia cerebral, “Y luego dicen/ que el musgo no hace daño”.

De luto lleno la copa de buen vino y brindo por la vida que nos queda consciente de que

“aquí hasta el adiós está ocupado”.

Mil gracias por compartir conmigo tu memoria.

Gloria de Frutos

viernes, 28 de mayo de 2021

domingo, 21 de marzo de 2021

LAS CARTAS QUE DEBÍA de Rafael Soler

 



 

Recibo “Las cartas que debía” mi amigo Rafael Soler,

 y las recibo como se reciben los dones, con

 humildad y alegría.

Las leo con la devoción que merece el inventario vital

 que me brinda con sus acertadas palabras.

 Reconozco su voz y su esencia “creo en la palabra

 dada” me dice y le respondo que lo sé, que sé  que

 Rafael siempre da la  palabra como quien da la vida

 en cada verso.

La poesía de Rafael no deja indiferente, te atrapa con

 la realidad y te conquista con la elegancia. Es de mal

 gusto hablar de enfermedades  pero una “voz de

 fármacos vestida” da glamour al lecho más oscuro

 para añadir un saludable: “bienvenidos bien vividos

 tan atentos”.

Solo el poeta puede tratar de tú a tú a lo temido y a lo

 amado, solo él pone en movimiento “un pantalón

 vacío y una blusa con historia”. Solo él se atreve a

 afirmar que “aquí nadie tiene a nadie” y nombrar uno

 a uno a los sin nada, los nadie. Sólo él puede gritar

 desde dentro y rezar con un gin tonic en la mano. Y

 ser un romántico enamorado y a la vez un amante

 que devora “tu cuerpo de cereza interminable” y

 entre palabras, la vida con toda su miseria, con toda

 la sinrazón de la duda, con la evidencia del final.

Material de derribo y trascendencia, concluye la

 existencia con la sabiduría del que afirma “Haz lo

 correcto/ aunque sea alto el precio/ y cruel su

 veredicto/ haz lo que debas”.

Igual que hago con las cartas que atesoro durante

 medio siglo, releo estas “cartas debidas” de Rafael

 Soler, porque en cada lectura me descubro y

 reconozco. Él sabe poner la palabra justa al

 pensamiento compartido “que nadie más alargue

nuestra vida sin permiso”. Amén.

 

domingo, 6 de septiembre de 2020

HACE MUCHOS AÑOS...



Hace mucho tiempo las cerezas y los versos viajaron en la misma dirección y todavía el recuerdo de aquellas horas perdura en  dos vidas que desde la distancia saborean un regalo que la vida les hizo.

 

domingo, 10 de mayo de 2020

...Y los sueños...




“Y por eso cultivaban jardines de sueños y los exportaban con grandes lazos de colores y los profetas de la oscuridad se pasaban noches y días enteros vigilando los pasajes y los caminos , buscando estos peligrosos cargamentos 
que nunca lograban atrapar  porque el que no tiene ojos para soñar 
no ve los sueños ni de día, ni de noche.” 
                                                                  (Gioconda  Belli)

Antes de que la ciencia pudiera explicar el proceso del sueño en el ser humano, antes incluso de que el hombre desarrollara la capacidad de comunicarse por medio del lenguaje,  la facultad de soñar y  recordar lo soñado, causaba asombro al hombre primitivo.¿ Cómo explicar  esa pequeña muerte  plagada de emociones placenteras o angustiosos temores?. La creencia de que Dios hablaba en sueños a los profetas era común a todas las religiones y de ello hay sobrada presencia en las Sagradas escrituras.  
          Sueño y realidad juegan un importante papel en la mente humana. Existen muchos tratados sobre la interpretación de los sueños, pero  este no es el fin de este  espacio.
          Al leer los versos de Gioconda Belli, imagino que esos cultivadores de sueños, bien podrían ser los escritores. ¿Por qué no? La literatura esta impregnada de experiencias oníricas. Pero una cosa es soñar y otra cultivar sueños, hacer que otros sueñen.  Este doble sentido,  este intercambio de fantasías es el que me interesa.  Ese abrir los ojos de la imaginación para soñar dormidos...despiertos...insomnes...alucinados...comatosos.
                                            (Gloria de Frutos)

sábado, 25 de enero de 2020

NECESITO UNA ISLA GRANDE de Rafael Soler




NECESITO UNA ISLA GRANDE

Rafael Soler

Sucede pocas veces que en la segunda página, el lector se vea inmerso en la historia, haya captado el ambiente,  conozca a tres personajes importantes de la trama y tenga información suficiente  para redactar su historia clínica si fuera preciso. Muy pocas veces ocurre que la habilidad del narrador,  en solo dos páginas, conquiste la atención del lector hasta el final de la novela.
Rafael Soler lo consigue   como gran experto del lenguaje, la ironía y la originalidad en literatura. Ya lo demostró en su anterior novela “El último gin- tonic” publicada en 2018. Y ahora se supera con “Necesito una isla grande”. Un lujo tener dos narradores, el de turno y Carmina. Mientras el primero relata los hechos tal como son, Carmina añade su ternura y sensibilidad en cada acontecimiento.
La vida de los personajes converge en la aventura de buscar la libertad que conduce a esa isla grande.  Un acontecimiento inesperado, una pequeña revolución y la determinación de los protagonistas, aúnan realidad y ficción  en ese viaje por la vida. La diferencia generacional, la lucha por el éxito, o mejor dicho, por salir del fracaso, también se suman a la carrera por la supervivencia, eso sí, de la manera más digna posible.
 Sorprende la manera que Rafael Soler trata a la muerte, en esta ocasión, hace sonreír y reflexionar. ¿Se muere despacito? Es tan grande la amistad que el finado administra su marcha a pulso lento, para que la despedida no sea trágica sino tan natural como debe ser, aunque Carmina diga:”Lo segundo que hizo Pulga al morirse del todo fue arrepentirse, justo es reconocerlo”.
He disfrutado con la lectura de “Necesito una isla grande” porque como dice Tomás, uno de los protagonistas: “siempre hay sol en una isla”. En esta isla, además luce el sol de la risa, de la emoción, del asombro, por eso es sencillo identificarse con ellos en  algunas situaciones. Sí, he disfrutado ese sol gracias a la magnífica  prosa de Rafael Soler, gracias a su exquisito sentido del humor y sobre todo gracias a su destreza para, incluso en narrativa, seguir siendo un poeta.