En la dedicatoria de su
libro, Mila me ha escrito: “La belleza
es lo que nos salva de la desdicha” y efectivamente leer “Impresiones” no solo
me salvó de cualquier sinsabor sino que me enseñó otra manera de mirar, de
percibir y de expresar.
Entrar en este libro es
puro deleite para los sentidos y para el espíritu, el primer poema ya
predispone a la paz interior “El mundo es un lugar seguro/ esta tarde de
domingo/” y entras en el paisaje de Seurat con la placidez de sus personajes
“Todo en orden” nos susurra al oído para llevarnos de la mano de Monet al
“Amanecer así con la impresión/ de la
luz en la retina/ de la humedad de los huesos/ de la belleza calando hasta la
médula”. Hasta en la muerte existe la belleza “Camille/ en su lecho de muerte/
parece flotar sobre un lago/ como un nenúfar que se cerrara/en el jardín de
Giverny”.
Me pegunto por qué entre todos los Cristos representados en el
arte ha escogido la autora el Cristo
amarillo de Gauguin y ella me responde - porque no está ensangrentado- Y es que
Mila Villanueva sabe muy bien “Como brillan los espíritus de los muertos” sólo
hay que saber verlos.
Siguiendo las Impresiones
llegamos a los zapatos de Van Gogh “Como dos perros fieles/ están esperando
algún regreso/algún sentido/ el modo/ de salir de la incógnita”. Llegamos de su
mano a la terraza de un café “de la calle/ que
se abre adoquinada de rosas y violetas”.
En este museo portátil los
artistas se relajan y reflexionan tranquilos “Porque el instante es fugaz/ hay
que apresarlo así/ en pura acrobacia” le dice Degas a Romero de Torres y este
responde “Si lo sabrás tú, que has visto tantas veces/ la misma jugada” se une
a la tertulia Renoir desde su terraza “ Pero qué difícil captar la esencia/ el
misterio de esos ojos/ de esa mirada que vuela” y desde la ventana dos mujeres
de Murillo disimulan su alegría “¡qué
habrá más inocente que la risa!”. Desde Burdeos llega la lechera “ como todos
los días te diriges/ a llevarle su cántaro de leche/ al famoso pintor, sordo y
ya anciano”
Hay miradas que traspasan
el lienzo y el tiempo, la joven de la perla de Veermer “Entornas la mirada,
incluso cierras los ojos/tímidamente/- no pretendes desobedecerle” sus ojos se
cruzan con los de la española de Blanchard, es rubor ante el enigma “ Y tú
María/ la bruja, la enigmática, la innovadora/ la contrahecha/ ya no sentirás
más el peso de su sombra”
Mila sorprende, no elige
de Sorolla ninguna imagen mediterránea donde la luz se enreda en cada trazo con
mujeres de blanco impoluto, nos presenta a Joaquina la gitana vestida de luto”
ya quisiera para sí la Gioconda/ el misterio de su sonrisa” y otra gitana
dormida inspiró a Rousseau la sencilla placidez
al raso “Tus talismanes, la mandolina y el cántaro,/ que vigilas, aún en sueños/
reposan contigo”, el artista sabe que en La jungla Ecuatorial “La Pachamama
llora silenciosa”. Porque la tierra sufre por todos nosotros.
Mila Villanueva y Munch
nos invitan a pasear, aquí el grito es
interno “ una procesión silente/ sin cirios ni faroles/ sin plegarias/ bajo el
cielo plomizo” para después invitarnos a
un suculento menú en Mesa con mantel de
Clara Peeters “ Con mimo y con celo/ hasta el último detalle/ cada línea, cada
trazo” y la astucia dentro del cuadro para sobrevivir al olvido.
Es hora de recogimiento
tras el banquete Redon nos presenta a Buda, la cita ya predispone a la
meditación “Destierras cada pensamiento/ cada duda/todo temor/ toda
incertidumbre” Más vale meditar que encender
las ascuas del miedo, Doré lo refleja en Lot huye mientras Sodoma y Gomorra
arden “ Edith se quedó para siempre/ en tierra de nadie/ detenida”. Quizás le
faltó un beso que la rescatara del pánico del olvido, un Beso de Klimt “En ese
momento/ íntimo/nada existe/ salvo ellos dos”.
La última parte del libro
está dedicada a pintores que pertenecen a Concilyarte. Conversan ente bambalinas “En esta feria de las
vanidades/…/rompe el silencio de continuo/ un eco extraño/…/una danza sin peso/…/como
en el sueño de Jacob/…/ en el cielo azul de Cuba se alza el trino de un pájaro que
llora/…/ la guerra queda lejos/…/ Dejadme ir/ dorada la mañana/ abierto el día”.
Gracias Mila por compartir
tus impresiones.